domingo, 8 de septiembre de 2013

Se busca amante del sobrepeso, para calentar noches de Diciembre y saciar calores de Marzo.

Anuncio!!! Se busca amante del sobrepeso, para calentar noches de Diciembre y saciar calores de Marzo”

Lo anuncio así porque califico, sin duda, en esta categoría, no peso 50 kilos ni tengo el cuerpo de Charlize Theron, no puedes contar mis costillas ni ver hundidas mis mejillas, las ojeras son de sueño y no por desnutrición, no uso relleno en mi sostén y mis pantalones me tallan como pintura, uso escote y sin mesura, muestro mis tobillos de algodón.

Como la mayoría de mis contemporáneas latinas, la carne se me abulta en las caderas, tengo curvas por montones y un calor ardiente dentro de mis venas, el fuego me revienta el zíper de la espalda y mis piernas, con frecuencia, son motivo de excomunión.

Necesito un amante del sobrepeso, que adore mis pechos como melones, que lama mi espalda como un néctar fundido, que beba de mí la esencia prohibida y que no le tema a mi pelvis erguida ni a mis piernas de ornamenta, que como troncos fomentan el escándalo en la ciudad.

Necesito un amante, que seguro de sí, no pretenda adelgazarme por cumplir con el comercio, ni pretenda ser un necio al anoréxica volverme, no intento convertirme  en crónicamente enferma al intercambiar mis caderas por un hombre maricón.

Busco a alguien que pueda llevarme el paso! Sostener el ritmo de mi intensa vida, que no le tema a mí inteligencia viva ni a las medidas de mi cuerpo, busco a alguien que quiera moverse al son de mis caderas, al son ardiente de las latinas, al son que quema, que mata y que llena!

Busco a alguien que quiera probar el dulce de la caña entre mis dedos, que me bañe en miel de dulce negro y que coma fresas de mi ombligo, que adore mi trasero y se pierda entre mis curvas, que acaricie mi cabello y pellizque mis mejillas, busco quien me quiera y desee poseerme, pero que cambiarme jamás intente, porque así me hizo Dios.

Latina pura, mujer prendida, rellena de fuego y de caña fundida, cada pliegue azúcar vivo, sabor de las montañas, el jarabe de la vid se me desborda en las entrañas, y en cada poro y por los ojos el insaciable ritmo del placer.

Necesito un amante del sobrepeso, no un hombre de moda, sino un campeón!





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